La carboximetilcelulosa (CMC) es un aditivo alimentario versátil derivado de la celulosa con propiedades de solubilidad en agua, viscosidad y emulsión.
La CMC proporciona beneficios funcionales como mejora de la textura, mejora de la apariencia y prolongación de la vida útil en alimentos procesados.
Algunos alimentos que pueden contener carboximetilcelulosa incluyen:
1. Productos horneados: la CMC se puede utilizar en productos horneados como pan, tortas y pasteles para mejorar la textura y la retención de humedad.
2. Productos lácteos: puede estar presente en helados, yogures y otros productos lácteos para mejorar la textura y evitar la formación de cristales de hielo.
3. Salsas y condimentos: la CMC se puede encontrar en varias salsas, aderezos y condimentos como agente espesante para mejorar la consistencia.
4. Bebidas: algunas bebidas, especialmente aquellas con pulpa o partículas suspendidas en ellas, pueden utilizar CMC para evitar la sedimentación y la separación.
5. Carnes procesadas: las carnes procesadas, como las salchichas y los embutidos, pueden contener CMC para mejorar la retención de agua y la textura general del producto.
6. Alimentos congelados: la CMC se utiliza a menudo en alimentos congelados, como cenas congeladas y comidas preparadas, para mantener la textura y la calidad durante la congelación y el recalentamiento.
7. Alimentos enlatados: la CMC se puede utilizar en alimentos enlatados para estabilizar suspensiones y emulsiones, evitando la separación de ingredientes.
8. Productos sin gluten: la CMC se utiliza a veces en productos sin gluten para imitar la textura y la viscosidad que proporciona el gluten.
9. Alimentos instantáneos: las sopas instantáneas, los fideos y el puré de patatas pueden contener CMC para facilitar una preparación rápida manteniendo la textura deseada.
10. Postres: algunos postres, incluidos los pudines, las gelatinas y los rellenos de frutas, pueden utilizar CMC para mejorar la textura.